jueves, 29 de julio de 2010

La aceptación

Todo lo que se da por sentado no tiene porque ser cierto ni aceptado. Cuestionar promueve el cambio y hace ver las cosas de otra manera, te hace pensar y te enriquece.

Pese a ello, mucha gente vive el día a día aceptando cosas porque si, criados con el dogma de no cuestionar lo aceptado y, sin darse cuenta de ello, acaban siendo presos, obrando de manera limitada inconscientemente y a veces de manera premeditada no sintiéndose felices en muchas ocasiones.

El ritmo de vida es tan acelerado que incluso fuera del trabajo andamos acelerados y cuesta pararse, respirar y ponerse a pensar un poco e incluso, pararse y no hacer nada. Probad sino a llegar a casa, sentaros, estar en silencio y no hacer nada. Comprobareis que os cuesta mucho y sentís ganas de hacer cualquier cosa.

La cuestión es que la sociedad actual se basa en el obrar a ser posible sin pensar, sin cuestionar, se da por sentado que vas a hacer las cosas tal y como se supone que se ha aceptado que han de hacerse o ser, incluso lo que importa esta en cierta manera consensuado. Yo creo que esto, entre otras cosas, es así porque nos hace mas fácil la convivencia al saber que tal acción provocará tal reacción por lo tanto no hemos de meditar tanto las cosas sino tan solo obrar esperando lo habitual. Lo malo es que tal comodidad es a la vez una celda, de hecho una celda común en donde aquel que va mas allá e intenta abrir esa celda se le tilda usualmente de raro y extraño.

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